Bután, el país de la felicidad

Todos en nuestro fuero interno, desde los más ricos hasta lo más pobres buscamos lo mismo. La felicidad.

La felicidad no distingue de clase social, edad, sexo, condición geográfica, religión, sexo… Todos los seres humanos estamos en este mundo para llegar a ser felices, la diferencia recae en el camino que elegimos.

Hoy en día, nuestro mundo gira en torno al dinero ( o eso nos quieren hacer creer), tu estudias para trabajar, trabajas para tener dinero, ese dinero sirve para comprar cosas, que pagan la publicidad que te convence de que necesitas más cosas, y cuando gastas tu dinero, vuelves a trabajar.

A este círculo se le añadiría otra variable, al trabajar perdemos salud, y trabajamos más horas para tener más dinero y poder pagar nuestra salud y luego disfrutar de un merecido descanso al jubilarnos. ¿No te parece extraño? es como andar todo el día con unos zapatos 3 tallas por debajo de la que utilizas para poder sentir el gran alivio de quitártelos cuando llegas a casa.

¿Absurdo verdad?

Sí pero, no podemos hacer nada, es lo que tenemos y ya está, no hay otra manera de subsistir. Bueno de eso se trata, que tú como persona —y parte de la cadena consumista— no creas que es viable otra forma de vida, al fin y al cabo el dinero es el centro de nuestro universo y bolsillo.

Así nació el PIB (Producto Interior Bruto), un indicador que señala el desarrollo de los países, situando a algunos en la cabeza y otros más desgraciados en la cola.

Entonces, aparece un  país en escena que decide que el PIB no puede señalar el nivel de desarrollo de su país,  ya que según sus gobernantes su responsabilidad como tales es asegurar la felicidad de su población no sólo en atender a sus necesidades materiales, sino también las espirituales.  Su nombre es Bután.

La principal responsabilidad de cualquier gobernante es ayudar a la gente a ser plenamente feliz”

Jigme Thinley Primer Ministro de Bután

Bután es un pequeño país situado en el Himalaya, entre India y China. Mide su desarrollo, a diferencia de los otros países, con el FIB (Felicidad Interior Bruta), considerándola como el verdadero motor de la sociedad humana, algo tan vital, tan elemental y tan olvidado en nuestro primer mundo.  El FIB se basa en cuatro pilares básicos, esto es:

  1. Desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario.
  2. Preservación y promoción de sus valores culturales.
  3. Conservación y respeto por el medio ambiente.
  4. Buena praxis gubernamental en responsabilidad y transparencia.

Este concepto mide el bienestar psicológico de los ciudadanos basándose en el acceso de los ciudadanos a la asistencia sanitaria, la conservación de los recursos naturales del país o el tiempo que emplean con su familia.

El FIB va más allá de un planteamiento de un primer ministro, tendrá verdadero valor a condición sine qua non de que las personas empiecen a plantearse a nivel intrapersonal ciertas cuestiones sobre sus valores y la relación de estos en su día a día.

Esta idea no ha dejado indiferente a mucha gente, David Cameron, primer ministro de Inglaterra, llegó a comentar lo siguiente:

Llegó el momento de admitir que hay más cosas que el dinero”.

Y en efecto, si lo piensas bien la vida va más allá de lo material, siempre te va a faltar algo, es mejor centrarse en lo que sí se tiene. Pero para ser felices hay que moverse, hay que rebuscar en uno mismo y descubrir qué es lo que realmente nos hace felices, en ese momento podremos tener una vida plena y, cómo no, comer perdices.

No busques muy lejos, está justo a tu lado

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